La huida a Egipto (3)

Ayer terminábamos hablando del camino; una de las mejores formas de sobrellevar un trayecto siempre es con música. Eso es algo que descubrimos mis hermanos y yo cuando compartimos nuestro primer coche —un Citroën Dyane 6 rojo— equipado con una única cinta de cassette. Cecilia, you're breaking my heart… una y otra vez.

Éste es uno de los motivos por los que he elegido la escena del ángel con partitura amenizando el viaje de la huida a Egipto de Caravaggio. Además de por su belleza, la elección de este cuadro responde a lo raro que resulta un exterior en la obra de Caravaggio y a la curiosidad de que la partitura que sostiene San José y que el ángel violinista interpreta es una pieza musical real.1

Caravaggio no es el primero que muestra partituras en los cuadros: el desconocido Maestro de figuras femeninas de medio cuerpo en esta delicada obra del Ermitage Las mujeres músicos incluye la partitura de una canción de Claudin de Sermissy.

Por supuesto, tampoco es Caravaggio el único que representa ángeles musicales: en la obra más robada y copiada de la historia, los hermanos Van Eyck representaron en los laterales a dos grupos de ángeles idealizados cantando y tocando instrumentos con una magistral reproducción de los mismos.2

El ángel músico de Caravaggio tiene poco que ver con los ángeles sin alas y ausentes de expresión de Piero della Francesca que cantan un villancico en el Nacimiento. Esta obra enigmática3, estropeada e inacabada me resulta graciosa por el cuerno del buey que parece continuar el instrumento musical y porque el burro acompaña con su rebuzno esa melodía angelical.

Me gustó descubrir la Canción de ángeles de Bouguereau, de un estilo tan académico que provocó que Degas y otros pintores inventaran el término despectivo Bouguereauté para describir cualquier estilo pictórico artificial.4

Acabo mi viaje musical con los ángeles de Chagall que adornan el techo de la Ópera de Paris; yo creo que sería del agrado de la patrona de la música, Santa Cecilia. Jubilation, She loves me again, I fall on the floor and I laughing.

  1. Parece ser que se trata de un motete en honor a la Virgen, Quam pulcra es et quema decora de Noël Bauldewijn, inspirado en un pasaje dedicado a la Virgen en el Cantar de los Cantares.

  2. Autores antiguos han llegado a señalar en qué momento exacto del canto se encontraban por la posición de sus bocas, concretando el momento justo de la ejecución de la composición polifónica.

  3. Recuerda al tríptico Portinari y se inspira en los relieves cantores de Lucca della Robbia

  4. No sé si conocéis esta interpretación moderna del cuadro de Bouguereau por un artista contemporáneo.

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