Ajedrez

En mi casa podemos presumir de superar con creces los cincuenta juegos de mesa que reunía la caja de cartón de los Juegos Reunidos Geyper gracias a la afición que tenía mi padre por los tableros. Cuando mi hermano cumplió seis años, mi padre le regaló un tablero de ajedrez 1 y un libro de iniciación 2 con el que empezaron a jugar juntos. Enseguida ese manual les pareció insuficiente y pronto mi padre compró Mis 60 partidas memorables de Bobby Fisher, y mi hermano memorizó sus páginas por completo, aprendió a razonar, planificar la jugada, y a saber ganar y perder. Todavía siguen jugando partidas, analizando jugadas y yendo a campeonatos.

Así fue cómo comenzó a forjarse la colección de tableros y piezas. Su favorito es el clásico modelo Staunton de madera con imantado para poder trasladar el tablero sin que se altere la posición; suelen evitar utilizar aquellos con figuras más elaboradas o decoradas porque pueden provocar confusión en los movimientos de las piezas, así que seguro que les encantarían las formas geométricas en madera del elegante modelo diseñado por el profesor de la Bauhaus Josef Hartwig 3 o el de Lanier Graham. Como normalmente estas cosas tienen precios disparatados, bastante poco acordes con los principio que animaron el movimiento moderno, no estaría mal transformar con ayuda de alguna varita mágica, como la de Borrás o la de Harry Potter 4, alguno de los ajedreces por uno de esos elegantes modelos.

  1. Vale, muchos no creerán que el ajedrez sea especialmente divertido; pero yo he sido testigo de que el ajedrez es un juego de mesa completísimo; favorece el pensamiento lógico, promueve el cumplimiento de las reglas, estimula la memoria, enseña a controlar los impulsos, potencia la autoestima y a analizar la información disponible. También he asistido al debate que mantienen los aficionados sobre que se trata de algo más que de un juego, que es más bien un deporte —hay Olimpiadas de ajedrez. Según la propuesta de clasificación de Roger Caillois el ajedrez sería un juego agonístico, ἀγών.

  2. A mi me gusta mucho el Juega al ajedrez con Anatoly Karpov para motivar a un niño que empieza a jugar.

  3. Fabricado y comercializado por la empresa suiza Naef.

  4. Estas son mis recomendaciones sobre los audiovisuales más ajedrecisticos que conozco: me divierte el corto de El juego de Geri —el actor protagonista después aparecerá actuando en Toy Story 2 como restaurador de juguetes. Me tronchan los capítulos en que aparece un ajedrez en Big Bang Theory: el ajedrez de tres personas y el ajedrez tridimensional de Star Trek. Me hipnotiza la partida de ajedrez mágico en la Piedra Filosofal, es una escena soberbia que utiliza las mismas reglas que el ajedrez muggle. Me aterroriza la partida de El Séptimo Sello.