Cuento de Navidad

Año tras año, la magia de Papá Noel me sorprende: aparece en Nochebuena, en el momento justo, ni demasiado pronto como Sinterklass ni tan tarde como Befana o los Reyes Magos, puntual y sin necesidad de cortar el tráfico para pasear en cabalgata; y, a pesar de que ya no le escribo pidiendo nada, tiene la buena costumbre de regalarme siempre un libro y acierta. ¡Gracias Viejito Pascuero!

De los muchos libros que me ha elegido, el que más ilusión me hizo y a la vez mi favorito es Cuento de Navidad de Carlos Dickens, en una edición cuidada y pequeñita que suelo releer en estas fechas 1. Es lógico que este precioso cuento en el que los espíritus de las navidades pasadas, presentes y futuras visitan al avaro y misántropo Ebenezer Scrooge tenga tantos homenajes2 y adaptaciones.

Cuento de Navidad

Recuerdo con especial cariño varias: las de dibujos animados de 1971, la de 1982, o las protagonizadas por Mr. Magoo, Los Supersónicos o Los Teleñecos; pero hoy me quedo con el Tío Gilito, el particular señor Scrooge de la factoría Disney, obra del gran patodibujante Carl Barks. Me gusta Barks porque, además de ser, junto a Floyd Gottfredson, uno de los mejores artistas Disney, consiguió aportar una carga satírica que no suelen tener otros productos de la factoría.

Barks recibió el encargo de crear una historieta de ambiente navideño; se le vino a la cabeza el clásico de Dickens y creó a Tío Gilito para usarlo una única vez, presentándolo como un anciano decrépito y cascarrabias que detesta la Navidad, y que invita a Donald y a sus sobrinitos a pasar la Nochebuena en su chalet de Bear Mountain, sólo con el fin de disfrazarse de oso y provocar un buen susto a sus parientes. A partir de ahí, Tío Gilito se convirtió en un habitual del mundo de Patoburgo y fuimos descubriendo lo que sospechábamos: que, detrás de su carácter avinagrado y tacaño, era un buenazo.

Muchas gracias, querido y criogenizado señor Disney por su contribución al mundo de la animación y la fantasía; no le había olvidado, pero me resultaba dificil realizar un homenaje adecuado en un tiempo estimado de lectura de dos minutos. Espero que los restantes ilustradores que no he podido mencionar no me atormenten como los fantasmas del Adviento esta noche: Margoooooooó, Margoooooooó…

Este calendario de adviento3 en forma de blog ha sido un esfuerzo gratificante: muchas gracias por las muestras de ánimo y apoyo que me han llegado de mi familia, y de mis amigos conocidos y desconocidos. Si os apetece manteneros en contacto, podéis suscribiros al newsletter, no os daré mucho la lata. Nos vemos, si Dios quiere, el próximo uno de diciembre.

¡Feliz Navidad a todos!

  1. Podéis descargar la versión gratuita de Cuento de Navidad para Kindle.

  2. Mi favorito Quentin Blake —ilustrador de los encantadores libros para niños de Roald Dahl— es un gran dickensiano que ilustró el cuento y una serie de sellos conmemorativos en la Navidad de 1995.

  3. Os dejo un enlace a un calendario de Adviento excepcional, el creado por Google, el Disney del siglo XXI. Merece la pena.