Ojos

En verano rescat√© de casa de mis padres cuatro vol√ļmenes sobre escultura que mi hermana hab√≠a comprado en uno de sus viajes de la era pre-Amazon y mir√°ndolos (o ¬Ņvi√©ndolos?‚Ķ ya se sabe que, para los que somos de Vigo, todo se mira) pens√© en cu√°ndo podr√≠amos volver a un museo y la suerte que hab√≠a tenido de haber visto en directo a algunas de ellas como el superintendente sumerio cejijunto de ojos azules y el auriga de ojos marrones y pesta√Īas incre√≠bles.

Auriga de Delfos, Pit√°goras de Regio, 474 aC Superintendente Ebih il de Mari Gutzon de la Mothe Borglum, Mount Rushmore National Memorial, 1927 -1941

No es lo mismo mirar de frente los ojos de lapisl√°zuli1 perfilados de negro del superintendente Ebih il, en contraste con el alabastro2 transl√ļcido de su piel, que verlo en un libro o en el instagram del Louvre, porque esta figura votiva, pese a su hieratismo, y a responder a un canon que no busca la belleza, pide ser vista de frente y si tienes la suerte de hacerlo, prep√°rate a que te hipnoticen sus ojos enormes, sin p√°rpados, enmarcados por sus grandes cejas que te hacen olvidar la sonrisa arcaica, que tiene la cabeza rapada, un extra√Īo fald√≥n de lana de oveja, la inscripci√≥n de su nombre, que le faltan los pies y que tiene una protuberancia trasera. Es la escultura perfecta para esta √©poca, podr√≠a llevar una mascarilla y se le identificar√≠a s√≥lo por su mirada3. A ojos vistas y contra todo pron√≥stico, el pueblo del superintendente Ebih il ten√≠a un ojo cl√≠nico para los avances de la humanidad4 y consigui√≥, en un abrir y cerrar de ojos, implantar la proporcionalidad y la justicia equitativa con la aplicaci√≥n de la ley del ojo por ojo que recoge el C√≥digo de Hamurabi5 en una piedra, bastante m√°s dura, oscura y com√ļn6 que el alabastro, un avance jur√≠dico que hoy no se le suele mirar con buenos ojos.

Jro√Īa que jro√Īa7, en un octubre de la era preNavegadores, en la que s√≥lo pod√≠as geolocalizarte leyendo carteles, situ√°ndote en los mapas (que tambi√©n se inventaron en Mesopotamia) o preguntando a un nativo que nunca ten√≠a la voz de Siri, mi hermana y yo, en un viaje inolvidable, conseguimos orientarnos y llegamos al ombligo del mundo, el Santuario de Apolo d√≥nde -le echamos el ojo_ al siciliano Polyzalos, m√°s conocido como el Auriga de Delfos8, un pr√≠ncipe de Sicilia9 aficionado a las carreras, que como un Michael Schumacher de la antig√ľedad, hab√≠a triunfado con su cuatro caballos en los juegos p√≠ticos y adem√°s, con su actitud de serena armon√≠a y equilibrio, plasmaba el arte de templar de las tres almas del piloto de Plat√≥n. A nosotras nos cost√≥ dejar la morada de Apolo d√≥nde se hospeda el auriga de rostro concentrado con mirada intensa por el vidrio marr√≥n con m√°scara de pesta√Īas porque el arte, y la hospitalidad de Grecia nos colmaron de armon√≠a, equilibrio y serenidad.

One day, Michael Elmgreen e Ingar Dragset, 2015 One day, Michael Elmgreen e Ingar Dragset, 2015

Para terminar, una escultura, que no aparece en los libros de escultura que Moni compr√≥ despu√©s de nuestro viaje a Grecia, y que vi un d√≠a de este mes cuando recuper√© la posibilidad de volver a disfrutar en directo, en la Fundaci√≥n Mar√≠a Jos√© Jove, de One Day; una escultura, de aluminio blanco, en la que un ni√Īo de cuatro a√Īos fija su mirada de deseo en un rifle expuesto en lo alto de una vitrina que no puede alcanzar. Los ojos del ni√Īo, sin policrom√≠a, apenas marcados y ¬°tan diferentes de los de vidrio del auriga o del lapisl√°zuli del superintendente Ebih il! resultaban igual de comunicadores dentro de la sala. La obra de los noruegos Elmgreen y Dragset, siempre en el ojo del hurac√°n, explora la interpelaci√≥n del deseo inocente e infantil (¬Ņcasi navide√Īo?)con el peligro de la destrucci√≥n. ¬ŅValdr√≠a la pena mirar con otros ojos10 One Day y renombrarla hoy, en honor a la festividad escandinava de Santa Luc√≠a, con un t√≠tulo m√°s claro como cr√≠a cuervos y te sacaran los ojos o donde pongo el ojo pongo la bala?

  1. Esta piedra semipreciosa de color azul era símbolo de riqueza y su precio superaba cuatro veces el del oro. Con el tiempo se conocerá como el oro azul. 

  2. La escultura en alabastro exige menos esfuerzo que en m√°rmol. El m√°rmol define los vol√ļmenes y nos lleva a un mundo de idealizaci√≥n mientras que el tono amarillo del alabastro acerca la figura a la vida.¬†

  3. Este efecto intenso se logró incrustando trocitos de concha y lapislázuli en el alabastro. 

  4. ¡Estudiaron los astros, establecieron las bases matemáticas para que Pitágoras desarrollase su teorema y la base sexagesimal para cómputo del tiempo, crearon las primeras ruedas para accionar sistemas de riego que después araban, elaboraron cerveza que llamaban kas, inventaron el jabón y además lo dejaron todo por escrito en unas tablillas con un sistema cuneiforme! 

  5. Ley del Tali√≥n alude a la Justicia retributiva, equitativa y rec√≠proca con el crimen cometido y que es revisada por Jesucristo cuando predica el perd√≥n ofrecer la otra mejilla y posteriormente por la cr√≠tica de Gandhi: con ‚Äúojo por ojo, el mundo acabara ciego‚ÄĚ poniendo en valor la no violencia. Adem√°s en el c√≥digo con 282 leyes se llega a legislar algunas profesiones liberales all√≠ se regulaba cu√°nto hab√≠a que pagar a un m√©dico que te sana, o que cura a un esclavo incluso c√≥mo castigarlo si te mataba.¬†

  6. El basalto es la roca volc√°nica m√°s com√ļn y uno de los mejores chistes de Eugenio XD¬†

  7. El ŌáŌĀŌĆőĹőĻőĪ őļőĪőĻ ŌáŌĀŌĆőĹőĻőĪ significa a√Īos y a√Īos y fue un anuncio muy popular a√Īos y a√Īos¬†

  8. El auriga ven√≠a preparado antes de la celebraci√≥n de los juegos p√≠ticos para dejarlo en el primer centro psicol√≥gico de la antig√ľedad (a la entrada de Delfos dec√≠a: con√≥cete a ti mismo )como homenaje a su √©xito. Con este exvoto se consigue una nueva est√©tica m√°s naturalista (mimesis)y una innovadora forma de representar la expresi√≥n que domina las pasiones (ethos).¬†

  9. También era de Sicilia Santa Lucía, cuya festividad se celebra hoy como protectora contra las enfermedades de los ojos. 

  10. Para mirar con otros ojos: Miguel √Āngel que en ocasiones tallaba el ojo de las esculturas- El David o El Mois√©s- y en otras dejaba sin esculpir, como en las tumbas de los Medici. Bernini marcaba la mirada en una fase inicial y terminaba la escultura maquillando y cincelando el ojo. Canova opt√≥ por no tallar el iris para crear la belleza ideal; y ya a nivel colosal, Borglum, para dar vida a los presidentes con cabezas de dieciocho metros del Monte Rushmore, a modo de pupila tall√≥ una columna de 56 cm.¬†

M√°scara de pesta√Īas

Lanc√īme

Los ojos son el espejo del alma y ahora m√°s que nunca hay que sonre√≠r con la mirada, hoy d√≠a de Santa Luc√≠a , qu√© mejor regalo que Lanc√īme Grandi√īse Extreme la formula perfecta para una mirada infinita ¬°puro lujo para las pesta√Īas!

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