Gertrude Ederle

Me entusiasma nadar. En el agua —del mar, del río, del lago, de la piscina— todo es bienestar y evasión; flotando, nadando o buceando salgo del mapa y entro en un mundo de satisfacción y tranquilidad. Ya sabéis, todo eso que se dice de que conectamos con nuestro primer alojamiento y con el estado placentero de la gestación1.

Hace dos advientos recordaba la emoción del momento en que conseguí mantener el equilibrio en una bici, un placer de autorrealización similar al de un día de finales de agosto, sobre las tres de la tarde en nuestra playa de La Sirenita2, en el que me metí en el agua, en ese momento de una tonalidad verde esmeralda especial, sin mi burbuja de corcho fucsia —que había llevado todo el verano enganchada obedientemente a la espalda— porque debía quitarme las arenas antes de ir a comer a la casa de mis abuelos de Coruxo: empezaba a subir la marea y, en uno de los saltos para no quedar cubierta por una ola, por primera vez nadé y fui feliz3.

Admiro a la nadadora Gertrude Ederle, que alcanzó sus metas propias nadando. De niña se cayó en un lago y se juró que nunca más la tendría que rescatar nadie y aprendió a nadar. Le gustaba tanto que, a pesar de que los médicos se lo desaconsejaban para no agravar una afección auditiva provocada por el sarampión, ganó el oro olímpico4 en París 1924 y fue la primera mujer en cruzar a nado el Canal de la Mancha5. Trudy no consiguió su propósito en el primer intento, y aprovechó la oportunidad para analizar, aprender de los errores y reconducir la situación. La Sirena, consciente de las dificultades del oleaje, corrientes, bajas temperaturas, niebla, viento y tráfico de barcos, se colocó su gorro rojo en la cabeza, selló las gafas con cera del hotel, protegió su cuerpo contra el frío y las picaduras de medusas mezclando aceites6 con vaselina y escandalizó a la prensa al hacer un bikini recortando su bañador para evitar llagas y rozaduras, y durante la travesía se alimentó de pollo, chocolate y piña y convencida de que se podía hacer se superó a sí misma.

Gertrude era muy feliz nadando; a pesar de que se agravó su sordera y tuvo que dejar de zambullirse, no se quejó ni abandonó su pasión. Contenta y satisfecha, se adoptó a los cambios físicos y en su enfermedad encontró su fortaleza, dedicándose a enseñar a nadar7 a niños sordos en Nueva York.

A Mermaid, J.W. Waterhouse HaeNyeo: Women of the Sea

Hoy mi nadar no sólo es deporte, diversión y autosuperación, es también consuelo. Cuando perdimos a mi abuelo8 descubrí un aspecto espiritual ¿religioso? al zambullirme en las aguas de la piscina del campus todos los días, para sentir la respiración y la exhalación, los latidos y la necesidad de aire, que desapareciese el mundo sumergida en las aguas de Leteo sintiendo solo ese momento, esa brazada de soledad que Kieslowski atrapa con elegancia visual y musical en Azul.

  1. El vientre materno es el lugar seguro dónde viajamos hasta que estamos preparados para salir a otro mundo también redondo pero un poco más grande. Situaciones similares a estas siempre han sido un acierto como las aventuras de Jonás o Pinocho que tras una estancia dentro de las cavidades cetáceas regresaban más sabios, completos y maduros.

  2. Todas las historias de sirenas son fantásticas desde las fabulosas cantarinas de Homero, la Sirenita más romántica que se convierte en espuma de mar de Andersen o su versión happy end de Disney, la interpretada por Daryl Hannah - Madison en la ochentera divertida Splash, la familia de Mermaids-Cher, Winona Ryder y Christina Ricci-. Las nadadoras queJosé Luis Sampedro y Yukio Mishimasumergen en sus novelas (la vieja sirena y el rumor del oleaje) y la fantástica sirena de Hollywoodmi favorita la estrella Esther Williams la inspiradora de mis outfit acuáticos y causante de que se hicieran populares las piscinas en las casas de los EEUU.

  3. Aquí una píldora de Felicidad y filósofos

  4. Johnny Weissmuller también campeón olímpico de natación (aunque no le dejaron participar en los Juegos de Los Angeles 1932 por haber sido modelo de trajes de baño) Johnny Weissmuller, el Tarzán más inolvidable de todos, que nadó como nadie.) antes de ser héroe en las películas de Tarzán y héroe en la vida real -salvando a 11 personas de morir ahogadas en el lago Michigan.Michael Phelps- el hombre-pez que aprendió a nadar de espalda porque tenía miedo de meter la cabeza bajo el agua- es el nadador con más medallas en la historia del olimpismo.

  5. Superó el record de velocidad a todos los hombres que la precedieron cruzando el canal utilizando el estilo crol-copiado de los indios americanos- Jean Pierre Blanchard en 1784 fue el primero en cruzarlo en globo y Napoleón aprobó en 1802 el plan de construcción de un túnel bajo el canal de la Mancha, se iniciaron las excavaciones en 1880 pero hasta 1987 no se comenzaron estas ambiciosas obras de ingeniería.

  6. Los Selkies viven en el norte de Irlanda y al norte de Escocia, son los cambiantes piel de foca protagonistas de historias mitológicas románticas y breves con los humanos.

  7. La natación, una de las actividades físicas más completas que trabaja el equilibrio, ya era una disciplina importante en Roma y Grecia formando parte de su formación. El explorador y cartógrafo Lázló Almásy-alias el paciente inglés- descubrió pinturas de nadadores en una cueva en el desierto del Sahara- (quizás mar interior de Australia no existió pero el Sahara puede que no fuese siempre un desierto árido )

  8. No hay reseñas en internet de mi abuelo pero una villa olímpica lleva su nombre Como curiosidad aunque el lago Baikal, Siberia Rusia, contiene más agua (23.615 km3) que todos los Grandes Lagos de Norteamérica juntos (22.813 km3) aquí os dejo un enlace a un documental sobre los grandes Lagos

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