La huida a Egipto (1)

El azul es el color de María, el de Yves Klein1 y también el de Patinir que en este paisaje, centrado en la Virgen amamantando al Niño, nos ilumina con partículas molidas de azurita y lapislázuli.

Sorprende la gran cantidad2 de metáforas y alegorías que contiene un cuadro aparentemente sencillo: incorpora el episodio de la matanza de los inocentes, el milagro de las semillas de trigo que crecen al instante, creando un campo maduro que despista a los soldados enviados por Herodes para perseguirlos, la destrucción de los ídolos de Heliópolis, así como el dibujo detallado de arquitecturas fantásticas y plantas con significados religiosos: el manzano, la vid, el castaño…

¡Qué distinta esta preciosa Virgen de Patinir con la inquietante Madonna de Melun3 de Jean Fouquet! Todo me resulta extraño ahí, desde la composición, tan moderna, la frialdad de los personajes4 o ese pecho tan esférico que me recuerda las representaciones de San Bernardo en el milagro de la lactancia, por el que mediante un chorro de leche virginal, María le otorgó el don de la elocuencia al santo…

Este milagro me recuerda algo que os contaré mañana.

  1. Yves Klein usó el azul ultramar intenso que admiraba en Giotto —lo definía como la expresión perfecta del azul— como su seña distintiva; lo patentó como IKB —International Klein Blue— para evitar falsificaciones.

  2. Los contemporáneos de Patinir jugaban a una especie de Buscando a Wally: buscaban un personaje en cuclillas que el pintor incorporaba casi como marca personal a sus paisajes. En La huida a Egipto representó, junto al palomar identificado como un burdel, a un hombre defecando. ¿Podría tratarse del origen de esa figura tan típica en nuestros belenes?

  3. Esta pintura también es conocida como la virgen de la leche con el niño y ángeles o lactantis.

  4. ¿No es recuerda esa Virgen tan poco empática a la Reina de Narnia o a Nicole Kidman en la Brújula Dorada?

Kettel

Kaufmann Mercantile

Esta tetera de cobre se fabrica a mano en una factoria de Vermont siguiendo un prototipo de 1800. Como el cobre conduce el calor de manera más eficiente que otros materiales, el agua hervirá más rápido que con teteras convencionales.

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