La pelota

El juguete favorito de mi padrino, que cumplirá 78 años este mes, era y sigue siendo la pelota. Le gustaba tanto que recuerda haber fabricado una con las medias de su madre; creo que el episodio no acabó bien ni para él ni para la medias, aunque no tuvo un final tan dramático como el de los jugadores mayas.

Con calcetines, con papel de aluminio, con cantos rodados, cualquier objeto 1 es bueno para cubrir las necesidades de movimiento de los niños; desde bebés les fascinan porque son una herramienta muy útil para su equilibrio y avances en destreza y coordinación. Y poco a poco se convierte en la reina del juego social y protagonista del juego con reglas.

Si tuviese que elegir una entre la increíble variedad2 de pelotas me pido la pelota de voleibol Wilson de Tom Hanks, un balón humanizado con sus pinturas al estilo rupestre 3 que salva al náufrago de la locura y la soledad, y le ayuda a sobrevivir a través de la creatividad y la amistad —¡cuando pierde a Wilson en la barca es realmente emocionante! Propongo sustituir el premio Balón de oro por el premio Balón Wilson.

  1. ¿Sabéis cómo se fabrican las canicas?

  2. ¡Ojo! El impacto que una pelota de golf puede producir en una persona es más grave que el de un disparo de pistola.

  3. Ya se usaban en Egipto hacia 1400 A.C.; en Troya, se encontraron grabados de pelotas en vasos de boda.