juguetes únicos

Cuenta mi simpática tía Susa que de niña jugaba con muñecas de maíz que fabricaba con una técnica transmitida por mi abuelo que algo de artista debía tener; Manuel Ismael —que hoy cumple un año más— recuerda cómo construía arcos y flechas para jugar con sus amigos a indios y vaqueros… La escasez de juguetes en esos momentos que todos visualizamos en blanco y negro no impidieron el juego ni la diversión. Lo que es una lástima es que no los conservemos porque resultaría muy interesante poder comparar estas creaciones con las obras menores que algunos artistas vanguardistas realizaron de niños o para sus hijos.

Este tema de los juguetes de la vanguardia, tratado por especialistas en tesis doctorales, exposiciones y libros, me sugiere la idea, casi un deseo, de que en ese momento creativo en la infancia o cuando jugamos o preparamos juguetes para niños estamos bastante cerca del espíritu de los verdaderos artistas.

Bird, Alexander Calder, 1951 Reconstrucción de una marioneta original de Paul Klee Reconstrucción de una marioneta original de Paul Klee Caballo, Pablo Picasso, 1961 Muñecas, Alma Siedhoff-Busher, 1924

Así, cuando veo el preciosísmo móvil hecho por Simón con cartulina, varillas de paraguas y tanza de pescar y que nos regaló hace diez años pienso en Calder1; si aparecen en casa de mis padres las marionetas que hacía mi hermana hace más de diez años recuerdo a Klee2 y estoy esperando a ver si los juguetes que va a tener Violeta hechos por su madre me recordarán a Picasso3.

  1. Los padres de Calder eran artistas que fomentaron el desarrollo de sus habilidades (de niño les regaló un perro y un pato que hizo a partir de una plancha de cobre). Además el pequeño Alexander elaboraba figuras de corcho y alambre, fabricaba joyas para las muñecas de su hermana y con siete años construyó su primer circo (origen de su famoso Circo en miniatura que captura la emoción de los números circenses manteniendo el sentido del humor). Ya de adulto, además del circo más pequeño del mundo, hizo juguetes alegres y divertidos para sus hijas (la casa de muñecas con un ascensor que funcionaba de Sandra y Mary), sus sobrinos, hijos de sus amigos y para sus nietos.

  2. Los padres de Klee eran músicos y su mujer Lily también. Fue para su hijo para quien creó el Teatro de Títeres casi dadaísta: los materiales eran botones, brochas, enchufes, cajas de cerillas, etc. Félix le pidió a su padre un guiñol como el que veían cuando iban al mercado de Munich. Paul Klee materializó su deseo regalándole hasta 50 figuras por sus cumpleaños y en Navidad. La imaginación de Félix era la que bautizaba a las marionetas y guionizaba el guiñol.

  3. El padre de Picasso era profesor de Bellas Artes, aunque quería ser artista. El pequeño Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso —según su partida de bautismo— ya hacía muñecas para sus hermanas y primas recortando papel. Picasso siempre tenía ocupadas sus manos, cualquier materia (servilletas, paquete de tabaco, alambres) le resultaba útil para manipular y crear. Para sus hijos y nietos, además de dibujos, hizo muñecas para sus hijas Maya —sus favoritas eran las hechas con garbanzos— y Paloma —serie de siete muñecas—; instrumentos musicales; animales para Claude; para Paulo un teatrillo; para su nieto Bernard, un caballo de juguete… Además de divertirse jugando, estos juguetes fueron importantes en su inspiración futura.