El día de Winckelmann

El verano en que mi hermano y yo conocimos Roma, me apunté a una campaña de excavaciones y empecé a ahorrar para el siguiente viaje con mi hermana a Grecia; estoy segura que estos tres hitos explican que mis sobrinos, y todos sus amigos, hayan crecido encontrando tesoros pendientes de autentificar que aparecen todos los veranos deseosos de una buena historia.

Como muchos arqueólogos, hoy los goonies y los indianas de la familia que desenterrastéis reliquias egipcias, romanas, vikingas, medievales… que esperaban ocultas en la playa de la Sirenita, en la villa Romana de Mirambel, en la finca de Marcelina, en la Isla de Toralla… celebramos «el día de Winckelmann».

Retrato de Winckelmann, Raphael Mengs, 1755 Jupiter besando a Ganímedes, Raphael Mengs, 1758. Imitación de fresco romano

El colega Winckelmann vivió en Roma, disfrutó de un montón de descubrimientos arqueológicos en Pompeya y Herculano, se enamoró del mármol, debatió sobre la postura del brazo de Laocoonte, teorizó sobre la belleza de la escultura clásica sin pisar Grecia, creó un sistema clave para interpretar la estética y sus etapas cronológicas1 y los errores que cometió fueron sus mayores encantos. Como abanderado de la antigüedad, la primera equivocación fue proclamar que la belleza antigua estaba unida a la blancura del mármol, por aquel entonces no se sospechaba que Fidias había aplicado color al Partenón, y la segunda fue una metedura de pata, fruto de la ingenuidad y de la amistad, cuando declaró que una pintura (que había falsificado con gran maestría el pintor Mengs) era la más bella que se había encontrado procedente de la Antigüedad2. De haber existido el polígrafo, a Mengs lo habrían descubierto, pero no confesó el engaño hasta su lecho de muerte.

Gracias a estos errores, en el neoclasicismo se esculpieron esculturas en mármol a imitación de los antiguos de serena grandeza y se creó una de las falsificaciones mas bellas de la historia del arte3.

Ganímedes dando de beber a Júpiter, Bertel Thorvaldsen, 1817 Mercury Attaching his Wings, Jean Baptiste Pigalle, 1744

De modo muy acertado, Giovanni Volpato inmortalizó en 3D al genio de la pintura en una curiosa herma (por supuesto en blanco) bifronte con los rostros de Mengs y su amigo Nicolás de Azara4. Un retrato escultórico que fusiona la afinidad de ideas de estos dos seguidores de Winckelmann, que recuerda el hallazgo de Azara de una valiosa escultura de Alejandro Magno5 y que recupera la tradición griega de estos pilares de piedra que marcaban los caminos, sobre los que se colocaba un busto, generalmente de Hermes6, el dios travieso y juerguista 7 que vaciló a Ares, Afrodita y a Zeus como lo hizo Mengs con su impostura artística.

Herma bifronte de porcelana, con las cabezas de Nicolás de Azara, mirando hacia la derecha y Anton Raphael Mengs, hacia la izquierda. Obra de Giovanni Volpato Herma de Azara Treasures from the Wreck of the Unbelievable, Damien Hirst

Tendremos que preguntarle a Hermes si el alma de Winckelman ya ha perdonado a Mengs o se retuerce a lo Laocoonte pensando que la travesura de su ex-amigo dio paso a un mundo en el que es difícil distinguir la realidad de las fakes news y que inspiró a otros artistas8 como al polémico Damien Hirst, que ¡conchabado con Netflix!, ha hecho arte con una megamentira, produciendo además de un documental ficticio promocional, una colección de 189 piezas de mármol, malaquita, cristal de roca, plata, oro y coral9 para crear una leyenda del naufragio del barco de un coleccionista del siglo II y que se encontraron para la Bienal de Venecia.

Feliz día Wincklemann y a todos los que la imaginación os deja seguir encontrando tesoros.

  1. Winckelmann, que al igual que Cristina de Suecia abandonó el luteranismo por el catolicismo por cuestiones eruditas, creó un riguroso sistema de clasificación de estilos basándose en la observación para valorar cronológicamente las obras antiguas. Desde sus aportaciones destrona a Vasari y se le considera el fundador de la Historia del Arte y de la arqueología como disciplinas modernas. 

  2. Mengs realizó un fresco inventando una historia del hallazgo (compinchado con el hermano del famoso Casanova) para los coleccionistas del Grand Tour y las palabras de reconocimiento del erudito Wincklemann sobre esta pintura fueron:”El amante de Júpiter es ciertamente una de las figuras más extraordinariamente hermosas que nos hayan sido legadas por la Antigüedad, y yo no sabría encontrar nada comparable a su rostro; de él emana tanta voluptuosidad que toda su alma parece volcarse en aquel beso”. Más tarde Thorvaldsen, seguidor de Winclemann esculpirá en mármol blanco una obra de arte con este motivo. 

  3. En 1726 un profesor de medicina ya había sido víctima de una broma científica en la que sus colegas de universidad le escondían fósiles falsos que Beringer publicó en un libro. ¡Menuda inocentada! 

  4. Nicolás de Azara, mira hacia la derecha y Anton Raphael Mengs, hacia la izquierda. 

  5. Azara tenía una famosa colección de retratos griegos. Las cabezas compradas o encontradas las montaba como bustos en forma de herma y las inscripciones las añadía Azara según sus criterios. 

  6. Se hicieron muy populares en el periodo romano de dominación a Egipto las esculturas con cuerpo de hombre y cabeza de chacal llamadas Hermanubis. Consistían en la fusión de los dioses Hermes y Anubis porque ambos conducían las almas: psicopompos

  7. Algunas de las travesuras de Hermes fueron robar el carcaj y las flechas de Eros, hurtar la espada de Ares, el tridente a Artemisa, el ceñidor a Afrodita y el cetro de Zeus. 

  8. Aquí un documental sobre el falsificador de esculturas llamado el maestro español

  9. Estas falsarias megaestructuras le costaron 65 millones de dólares y sus ventas generaron 330 millones. 

Polígrafo

GCDN

Este detector de mentiras con descarga eléctrica es ideal para desenmascarar impostores.

Regalar