Camellos con plumas de avestruz

Entre la avifauna de Outeiro de Rei jamás pensé encontrar avestruces. Estas aves vivían en una finca cerca de la casa familiar de mi amiga Petronia Locuta a la orilla del Miño1, un poco lejos de las primeras granjas sudafricanas que surtían de plumas a emperadores, marajás y fashionistas de la Belle Epoque2.

Nos miraban en silencio intentando adaptar sus prestaciones3 a su nuevo entorno. Aquí, en lugar de guijarros se tenían que conformar con los seixos —cantos rodados— para facilitar su digestión; sus tres párpados se libraron de los molestos granos de arena y comenzaron a prender el orballo en sus pestañas; las escamas que protegían sus patas eran innecesarias porque los canes de palleiro no representan demasiado peligro y la membrana que une sus dedos les ayudó a no hundirse en los suelos permeables y húmedos de la ribera fluvial.

Pluma de avestruz Caja de cerillas con el motivo de un avestruz

Creo que la granja desapareció con la crisis económica, repitiéndose una vez más esa fase del ciclo que acaba con todo para buscar nuevos equilibrios, como hace el avestruz desplegando sus alas al correr. Esto ya había sucedido con sus plumas que, como los regalos de Reyes, hacían su ruta comercial en cabalgatas de camellos4 para el disfrute de la sociedad eduardiana; pero la moda cambió, el mercado de plumas de avestruz se hundió como el Titanic, y volaron de los tocados, demasiado incómodas en la era de los automóviles y la velocidad.

El comercio con el avestruz fue Alfa y Omega, origen y fin5. Su nombre empieza con A y finaliza con Z, es la especie más cercana a su origen (¿no os recuerda a un dinosaurio?) y el ave más diferente al resto de los pájaros. Por eso sus huevos6 siempre han sido símbolo de fertilidad y resurrección.

  1. Los avestruces frecuentaban los márgenes desérticos de los valles de los ríos de Siria-Mesopotamia, Egipto y el norte de África. 

  2. Los abanicos de pluma de avestruz —flabelos— fueron un artículo de lujo desde la antigüedad. Pero fue a finales del siglo XIX cuando estas plumas desgreñadas, vaporosas, de gran tamaño, densidad y lustrosidad alcanzaron cotizaciones altísimas. En la actualidad su uso es fundamentalmente higiénico por su efectividad atrapando el polvo 

  3. Especialmente diseñadas para la vida en el desierto, incapaces de volar, no emiten canto sólo sisean de modo ronco y lastimero como un rugido de un león. Podéis escucharlo pulsando en el botón de reproducción. 

  4. El camello también tiene tres párpados y aguanta mucho tiempo sin beber. El nombre científico del avestruz está compuesto por la palabra Struthio (ave o gorrión) Camelus es decir ave camello porque puede aguantar largos períodos sin beber. 

  5. La diosa egipcia Maat, símbolo de la verdad y la justicia universal, se representaba tocada de plumas de avestruz y contrapesaba en una balanza el alma con una pluma. 

  6. Se encontraron huevos decorados en enterramientos fenicios. Para el cristianismo el huevo del avestruz es símbolo de la maternidad de María —las avestruces incuban sus huevos al sol con una actitud expectante de una nueva vida— y se convierte en el símbolo de Cristo que muere y resucita. La cáscara es tan resistente que cubre tejados de iglesias ortodoxas en Egipto: aguanta más de cien kilos encima, por eso los alimoches para comerlos tienen que romper arrojando piedras. 

Mucha

Taschen

A través de su estilo decorativo inconfundible, Mucha definió la estética de fin de siglo. Sus sugerentes composiciones de motivos ornamentales, flores y bellas mujeres de evocadoras tonalidades melocotón, oro, ocre y oliva se convirtieron en paradigmas de los años de la Belle Époque.

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